El trasplante de menisco es una cirugía artroscópica que sustituye un menisco ausente o irreparable por un aloinjerto compatible. Está indicado en personas con dolor persistente tras meniscectomía, rodilla estable y bien alineada y cartílago conservado. La recuperación es progresiva (muletas 4–6 semanas; deporte entre 6–12 meses según caso). Su objetivo es reducir el dolor y proteger el cartílago, no “rejuvenecer” la rodilla. Siempre requiere una valoración individualizada.
Autor: Dr. Vicente López — Traumatología deportiva, Sport IT
Índice
¿Qué es un trasplante de menisco y cuándo se indica?
El trasplante de menisco consiste en implantar, mediante artroscopia, un aloinjerto meniscal (procedente de banco de tejidos, procesado y dimensionado) para reemplazar un menisco ausente o no reparable. El objetivo es aliviar el dolor, mejorar la función y ralentizar el daño del cartílago en pacientes seleccionados.
Candidatos ideales y contraindicaciones
Candidatos habituales
- Dolor compartimental (interno o externo) persistente tras una meniscectomía parcial o total.
- Edad biológica activa (más que la cronológica), con cartílago conservado o con lesión leve-moderada.
- Rodilla estable (ligamentos competentes o estabilizados).
- Alineación adecuada; si existe varo/valgo significativo, puede requerirse corrección (osteotomía) en el mismo acto o previamente.
- Expectativas realistas y compromiso con la rehabilitación.
Cuando NO está indicado
- Artrosis avanzada del compartimento.
- Inestabilidad ligamentosa no corregida.
- Desalineación marcada sin corrección.
- Infección activa u otras contraindicaciones anestésicas/quirúrgicas.
Alternativas cuando no es la mejor opción
- Reparación (sutura) meniscal cuando el tejido es viable.
- Meniscectomía parcial (en lesiones que no admiten sutura, priorizando ahorrar tejido).
- Implantes o sustitutos meniscales (indicaciones muy concretas).
- Tratamiento conservador: fisioterapia, control de carga, plantillas si hay sobrecarga por alineación, analgesia y/o infiltraciones según perfil del paciente.
La cirugía paso a paso (artroscopia y tipos de injerto)
- Planificación: radiografías para eje mecánico, resonancia para cartílago/ligamentos y medición del tamaño del injerto.
- Técnica: artroscopia de rodilla; preparación del lecho meniscal, suturas al tejido capsular y, en algunos casos, bloques óseos en los cuernos para anclar el injerto con precisión.
- Alineación y estabilidad: si hay varo/valgo o laxitud (p. ej., LCA), pueden corregirse en el mismo tiempo quirúrgico.
Injerto meniscal con bloques óseos: ventajas y limitaciones
Ventajas
- Reproduce la inserción anatómica de los cuernos meniscales.
- Facilita la integración biológica y la transmisión de cargas.
Limitaciones
- No todos los casos lo requieren; depende del compartimento, la técnica del cirujano y la calidad ósea.
- Riesgo de extrusión meniscal (el injerto se desplaza hacia fuera) si la alineación o el tamaño no son óptimos.
Riesgos y posibles complicaciones
- Rigidez o limitación del rango de movimiento.
- Extrusión o rotura del injerto.
- Persistencia del dolor si hay daño de cartílago significativo u otros generadores de dolor.
- Infección, trombosis, complicaciones anestésicas (poco frecuentes).
- Necesidad de cirugías adicionales (p. ej., corrección de eje, revisión de suturas).
Recuperación realista: tiempos y objetivos por fases
Los plazos son orientativos: dependen de la afectación del cartílago, la corrección de eje/ligamentos y la evolución individual. La fisioterapia especializada es esencial.
De la férula a la carga total
Fase 0–2 semanas
- Férula articulada bloqueada en extensión o limitación de flexión según pauta.
- Movilizaciones suaves (p. ej., 0–90° si se autoriza).
- Carga descargada o parcial mínima con dos muletas.
- Control de dolor e inflamación, activación del cuádriceps.
Fase 3–6 semanas
- Progresión de la movilidad y la carga parcial (según control del dolor/edema).
- Trabajo de glúteos y core, equilibrio y propiocepción inicial.
- Objetivo: marcha sin dolor con dos → una muleta.
Fase 7–12 semanas
- Carga completa si no hay dolor/derrame.
- Fortalecimiento progresivo en cadena cerrada, bicicleta estática.
- Trote MUY suave (si autorizado) hacia el final del periodo en casos seleccionados.
Fase 3–6 meses
- Trabajo neuromuscular avanzado y pliometría de baja intensidad (si procede).
- Deporte recreativo sin impacto intenso a partir de 5–6 meses si la evolución es favorable.
- Deporte de impacto/cambio de dirección: habitualmente 6–12 meses con criterios objetivos (fuerza simétrica, test funcionales, imagen estable).
Retorno al trabajo y al deporte (tabla orientativa)
| Actividad | Tiempo aproximado | Condiciones |
| Trabajo de oficina | 2–4 semanas | Control del dolor, posibilidad de elevar pierna |
| Trabajo en bipedestación | 6–8 semanas | Marcha estable, sin derrame |
| Ciclismo indoor | 6–8 semanas | Movilidad completa, sin dolor |
| Trote suave | 10–12 semanas | Aprobación médica, fuerza y control adecuados |
| Deporte sin contacto | 5–6 meses | Sin dolor/derrame, test funcionales adecuados |
| Deporte con cambio de dirección/impacto | 6–12 meses | Criterios funcionales + imagen estable |
Resultados y expectativas: qué puede mejorar y qué no
- El trasplante suele reducir el dolor del compartimento afectado y mejorar la función en pacientes bien seleccionados.
- Protege parcialmente el cartílago al restaurar la función amortiguadora del menisco.
- No elimina por completo el riesgo de artrosis ni garantiza el retorno al mismo nivel deportivo en todos los casos.
- La selección (alineación, estabilidad, estado del cartílago) y la rehabilitación son los factores que más influyen en el resultado.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Quién es candidato a un trasplante de menisco?
Pacientes con dolor persistente tras meniscectomía, cartílago relativamente conservado, rodilla estable y alineada, y motivación para la rehabilitación.
¿Qué pruebas necesito antes de la cirugía?
Radiografías para valorar eje, resonancia para cartílago/ligamentos y medición del tamaño del injerto.
¿Cuál es la tasa de éxito?
Varía según la selección y el estado del cartílago; en general, una mayoría de pacientes refiere mejoría clínica. No se debe prometer un resultado concreto.
¿Cuánto dura la recuperación?
Las primeras 4–6 semanas requieren muletas y control de carga. El retorno deportivo se evalúa entre 6 y 12 meses, según objetivos y evolución.
¿Hay límite de edad?
Importa más la edad biológica y el estado del cartílago que la edad cronológica: hay pacientes mayores activos que se benefician si cumplen criterios.
¿Qué riesgos existen?
Rigidez, extrusión o rotura del injerto, persistencia de dolor si hay daño de cartílago relevante, infección o trombosis (poco frecuentes).
¿Puedo practicar deporte de impacto después?
Es posible en muchos casos, cumpliendo criterios funcionales y de imagen. El calendario se individualiza entre 6–12 meses.
¿Cuándo consultar? Equipo de Traumatología deportiva en Sport IT
Si presentas dolor tras una meniscectomía o limitación funcional en el compartimento interno o externo de la rodilla, valora una visita con nuestro equipo de Traumatología deportiva. Un estudio individualizado (alineación, estabilidad y cartílago) es clave para decidir la mejor estrategia.
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El Dr. Vicente López es médico especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, con dedicación especial a la traumatología deportiva y al tratamiento de patologías músculo esqueléticas de la extremidad inferior mediante artroscopia.



