El deporte es una herramienta fundamental para favorecer la salud y el desarrollo personal de los individuos y, aunque ha sido tradicionalmente dominado por el sector masculino, las mujeres han ido incorporándose a un cada vez mayor número de deportes de forma progresiva, tanto a nivel aficionado como profesional, siendo su participación, visibilidad y crecimiento exponencial  durante la última década.  

Deporte y mujer, atletismo

Según el informe Women and Sport, la pasión por el deporte nace en los colegios ya que se ha visto que las mujeres que participan en etapas tempranas tienen altas probabilidades de seguir involucradas en actividades deportivas durante el resto de su vida. De ese modo, desde la década de los 80 aumentó la participación de las niñas en dichas actividades y estas mujeres mantuvieron la tendencia y motivaron a sus hijas a seguir sus pasos en el deporte.

Si dejamos de lado las diferencias sociales y culturales  y hablamos de deporte y mujer en relación a las diferencias de género en relación a salud y patrón de lesiones, es indispensable tener en cuenta que existen factores anatómicos y biomecánicos que vienen condicionados fundamentalmente por las diferencias hormonales que existen entre ambos sexos. 

 

Lesiones deportivas y mujer

Es por ello que, desde la primera menstruación, el cuerpo femenino experimenta cambios modulados por el entorno hormonal. Una de los más importantes es el desarrollo de una pelvis más ancha, para favorecer el parto, que produce cambios biomecánicos en las extremidades que pueden predisponer a lesiones.

También debido a los estrógenos y a una mayor concentración de relaxina(1) en los tejidos, las mujeres presentan una mayor laxitud ligamentosa, lo que puede explicar inestabilidades en articulaciones como el tobillo, el hombro y sobre todo la rodilla con las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA)(2) . De hecho la lesión del LCA sin contacto, es una de las lesiones más estudiadas y se ha demostrado que las mujeres presentan un riesgo entre 2 y 5 veces mayor de sufrirla que un hombre practicando deportes similares como el balonmano el baloncesto y sobre todo el fútbol. (3), (4)

 

También se ha visto que estas lesiones ocurren con mayor frecuencia en las fases folicular y preovulatoria del ciclo menstrual. (5), (6)

 

Deporte y Mujer y la tríada de la atleta femenina

En el deporte profesional y de alto rendimiento debido a la presión a la que se ven sometidas algunas atletas femeninas,  resulta importante conocer, para detectarla y tratarla a tiempo, la denominada tríada de la atleta femenina que incluye:

  • Alteraciones de la conducta alimentaria, por el aumento del índice músculo/grasa para potenciar los resultados deportivos que podrían desembocar en segundo lugar en una…
  • Amenorrea (ausencia de regla), ya que sin nutrientes suficientes no hay producción de estrógenos y que si se mantiene, puede dar lugar finalmente a una…
  • Osteoporosis que cause fragilidad ósea y alteraciones en el crecimiento.

 

Deporte y embarazo

Otra situación especial en una deportista ocurre en caso del embarazo, en el que el ejercicio que se ha demostrado muy beneficioso para la salud materno-filial para preparar el parto, prevenir patología de suelo pélvico  y hacer que la recuperación posterior sea lo más rápida natural y efectiva posible, por lo una guía para la realización de una pauta racional y adaptada a cada deportista puede ser de gran ayuda.

 

Prevención de lesiones en la mujer

En un futuro se postula con estudiar y eventualmente modular el entorno hormonal para reducir el número de lesiones en el deporte femenino y  descubrir y potenciar las carencias y los momentos óptimos donde el eje neuromuscular está preparado para adoptar un riesgo menor.

Por todo ello,  conocer las particularidades del cuerpo femenino y su adaptación al deporte nos permite trabajar en la  prevención de lesiones de forma más eficiente, y en el caso de una lesión establecida ofrecer el mejor tratamiento a nuestro alcance.

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Referencias

  1. Dragoo JL, Castillo TN, Braun HJ, Ridley BA, et al. Prospective correlation between serum relaxin concentration and anterior cruciate ligament tears among elite collegiate female athletes. Am J Sports Med. 2011; 39(10):2175–2180
  2. Brukner P. Brukner & Khan’s Clinical Sports Medicine. New York, NY: McGraw-Hill; 2012.
  3. Myklebust G, Engebretsen L, Braekken IH, Skjolberg A, et al. Prevention of anterior cruciate ligament injuries in female team handball players: a prospective intervention study over three seasons. Clin J Sport Med. 2003; 13(2):71–78. 
  4. Agel J, Arendt EA, Bershadsky B. Anterior cruciate ligament injury in national collegiate athletic association basketball and soccer: a 13-year review. Am J Sports Med. 2005; 33(4):524–530.
  5.  Slauterbeck JR, Fuzie SF, Smith MP, Clark RJ, et al. The menstrual cycle, sex hormones, and anterior cruciate ligament injury. J Athl Train. 2002; 37(3):275. 
  6. Arendt EA, Bershadsky B, Agel J. Periodicity of noncontact anterior cruciate ligament injuries during the menstrual cycle. J Gend Specif Med. 2002;5 (2):19–26