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Dolor de rodilla: causas, diagnóstico, tratamientos eficaces

Por Dr. Vicente López, traumatólogo deportivo ·

Qué significa el dolor de rodilla según dónde duele, qué prueba hace falta en cada caso y qué tratamientos funcionan. Guía de un traumatólogo de rodilla.

El dolor de rodilla es uno de los motivos de consulta más frecuentes en traumatología, y el dato más útil para orientarlo no es la intensidad del dolor sino dónde duele y cuándo aparece. El dolor en la cara anterior suele apuntar al aparato extensor o al cartílago rotuliano; el dolor en la interlínea interna o externa, al menisco; la inestabilidad, a los ligamentos; y la rigidez matutina con dolor mecánico, a la artrosis. La mayoría de los casos se resuelven sin cirugía, con fisioterapia y trabajo de fuerza. La cirugía se reserva para lesiones estructurales concretas —un menisco que bloquea, un ligamento cruzado roto en un paciente activo o una artrosis avanzada— y no es la primera opción salvo excepciones. Hay señales que sí obligan a consultar sin esperar: bloqueo articular, sensación de fallo, hinchazón inmediata tras un traumatismo o dolor que no cede en dos semanas.

Exploración de la rodilla en la consulta de traumatología deportiva

Dónde te duele la rodilla: la primera pista del diagnóstico

En la consulta, la localización del dolor es lo primero que se pregunta, porque estrecha el diagnóstico más que cualquier otra cosa. Esta es la traducción práctica.

Dolor en la parte delantera de la rodilla

Es la localización más frecuente, sobre todo en gente joven y activa. Duele al bajar escaleras, al levantarse tras un rato sentado con la rodilla doblada («signo del cine») y al hacer sentadillas.

Las causas habituales son el síndrome femoropatelar —un problema de reparto de cargas entre la rótula y el fémur, casi siempre asociado a déficit de fuerza en cuádriceps y glúteo—, la condropatía o condromalacia rotuliana cuando ya hay afectación del cartílago, y la tendinitis rotuliana en deportes de salto.

Si la rótula se ha llegado a salir de su sitio, hablamos de otra cosa: la luxación de rótula tiene su propio manejo y su propio riesgo de repetición.

Dolor en la cara interna

La zona más habitual de las lesiones meniscales. Duele al girar con el pie fijo en el suelo, al ponerse en cuclillas o al dormir de lado con las rodillas juntas.

Las causas principales son la lesión del menisco interno —desarrollada en detalle en menisco roto: síntomas, pruebas y tratamiento—, la lesión del ligamento lateral interno, frecuente tras un golpe en la cara externa de la rodilla, y la artrosis del compartimento interno, que es el que más carga soporta.

Dolor en la cara externa

Menos frecuente, y en corredores tiene un sospechoso claro: el síndrome de la cintilla iliotibial o «rodilla del corredor», que aparece de forma característica siempre en el mismo kilómetro y obliga a parar. También pueden doler ahí el menisco externo y el ligamento lateral externo.

Dolor en la parte de atrás

El hueco poplíteo tiene su propia lista de causas, desde el quiste de Baker hasta lesiones de la raíz meniscal, y algunas requieren descartar problemas vasculares. Está tratado a fondo en dolor detrás de la rodilla.

Dolor difuso, sin punto claro

Cuando el paciente no puede señalar un punto y describe la rodilla como «cargada» o «hinchada por dentro», hay que pensar en un derrame articular, en un edema óseo —muy infradiagnosticado y que exige descargar la articulación— o en una artrosis en fase inicial.

Causas más frecuentes del dolor de rodilla

Lesiones deportivas y traumáticas

  • Rotura de menisco. Muy frecuente, tanto por un giro brusco en el deportista joven como por degeneración a partir de los 40. No todas se operan: muchas roturas degenerativas responden bien al tratamiento conservador.
  • Lesión de ligamentos (LCA, LCP, LLI, LLE). Típica de deportes de contacto, giros y cambios de dirección. La lesión del ligamento cruzado es la más determinante, porque condiciona la estabilidad de la rodilla. En casos seleccionados existe una alternativa a la cirugía: el protocolo Cross Bracing.
  • Lesiones del cartílago. Un impacto o un giro pueden desprender un fragmento de cartílago. Si queda libre dentro de la articulación, puede provocar bloqueos.
  • Tendinopatías del aparato extensor. Rotuliana y cuadricipital, ambas por sobrecarga y muy ligadas a los aumentos bruscos de volumen de entrenamiento.

Enfermedades degenerativas

  • Artrosis de rodilla. Desgaste progresivo del cartílago articular, con dolor mecánico —empeora con el uso y mejora con el reposo— y rigidez tras la inactividad. No es sinónimo de cirugía: el ejercicio adaptado es el tratamiento con mejor respaldo en las fases iniciales e intermedias.
  • Condropatía rotuliana. Reblandecimiento y deterioro del cartílago de la rótula, habitual en jóvenes activos y a menudo reversible en sus grados iniciales.

Enfermedades inflamatorias y reumatológicas

  • Artritis reumatoide y otras artritis inflamatorias. Sospéchalas cuando el dolor y la rigidez son peores por la mañana, duran más de media hora, afectan a varias articulaciones o se acompañan de síntomas generales.
  • Bursitis. Inflamación de las bolsas serosas que amortiguan la rodilla, frecuente en quienes trabajan de rodillas o tras un golpe directo.
  • Gota y artritis microcristalinas. Cuadros de dolor intenso, de inicio muy rápido, con la rodilla caliente y roja.

Sobrecarga y alteraciones biomecánicas

Aquí entra buena parte del dolor de rodilla del deportista amateur. El problema no está siempre en la rodilla: una cadera débil, un tipo de pisada que altera el eje de la pierna o un aumento brusco de kilómetros producen dolor de rodilla sin que haya ninguna estructura rota.

Es el motivo por el que en corredores conviene mirar la cadena completa, como recogemos en lesiones en runners más frecuentes.

Señales de alarma: cuándo no conviene esperar

La mayoría de dolores de rodilla admiten unos días de observación. Estos no:

  • Bloqueo articular: la rodilla se queda «trabada» y no puedes estirarla del todo. Sugiere un fragmento de menisco o de cartílago interpuesto.
  • Sensación de fallo o de que la rodilla «se va», especialmente al girar o bajar escaleras. Apunta a inestabilidad ligamentosa.
  • Hinchazón en las primeras horas tras un traumatismo. Un derrame precoz indica sangrado dentro de la articulación y obliga a descartar rotura de ligamento cruzado o fractura.
  • Imposibilidad de apoyar la pierna o de completar el rango de movimiento.
  • Rodilla caliente y roja con fiebre, que exige descartar una infección articular. Es una urgencia.
  • Dolor nocturno o en reposo, que no encaja con un problema mecánico.
  • Dolor que persiste más de dos semanas pese a haber reducido la actividad.

Ante cualquiera de los cuatro primeros, lo indicado es una valoración precoz en consulta de traumatología urgente.

Factores de riesgo

  • Edad. El desgaste del cartílago aumenta con los años, y a partir de los 40 las lesiones meniscales pasan a ser mayoritariamente degenerativas.
  • Exceso de peso. Cada kilo de más multiplica la carga que soporta la rodilla al caminar y al bajar escaleras. Es el factor modificable con más impacto en la artrosis.
  • Déficit de fuerza en cuádriceps y glúteo. Un cuádriceps débil deja a la rótula sin control y a la articulación sin amortiguación.
  • Aumentos bruscos de carga de entrenamiento. Más determinantes que el deporte concreto que se practique.
  • Lesiones previas. Una rotura de menisco o de ligamento cruzado, incluso bien tratada, aumenta el riesgo de artrosis a largo plazo.
  • Alteraciones del eje y de la pisada: genu varo, genu valgo, dismetrías, pronación marcada.

Cómo se diagnostica el dolor de rodilla

La exploración física es lo que más orienta

Antes que ninguna prueba de imagen. Una buena exploración valora el derrame, el rango de movilidad, los puntos dolorosos a la palpación, la estabilidad ligamentosa y las maniobras meniscales, además de la fuerza y el control del cuádriceps y del glúteo.

Con la historia clínica y la exploración, en la mayoría de los casos ya hay una sospecha diagnóstica. La prueba de imagen sirve para confirmarla, no para sustituirla.

Qué aporta cada prueba

  • Radiografía. Es la prueba inicial ante sospecha de artrosis, fractura o alteración del eje. Muestra hueso y espacio articular, no partes blandas. En artrosis conviene hacerla en carga, de pie: tumbado se infravalora el desgaste.
  • Resonancia magnética. La prueba de referencia para meniscos, ligamentos, cartílago y edema óseo. No es la primera prueba en todos los casos: pedirla sin exploración previa lleva a encontrar hallazgos que no explican el dolor.
  • Ecografía musculoesquelética. Muy útil para tendones, bursas y derrames, y con una ventaja importante: es dinámica, permite explorar en movimiento y guiar infiltraciones con precisión.
  • TAC. Reservado a fracturas complejas y a la planificación quirúrgica.

Un apunte que ahorra angustias: una resonancia con hallazgos no siempre explica el dolor. A partir de cierta edad es habitual encontrar desgaste meniscal o condral en rodillas que no duelen. Por eso el tratamiento se decide con el paciente delante, no con el informe de la prueba.

Tratamientos según la causa

Tratamiento conservador: lo que resuelve la mayoría de los casos

  • Ejercicio terapéutico y fisioterapia. Es la base, y en artrosis y dolor femoropatelar es el tratamiento con mejor evidencia. El trabajo de fuerza de cuádriceps y glúteo cambia el pronóstico más que cualquier otra medida. La fisioterapia deportiva se encarga tanto del control del dolor como de la readaptación posterior.
  • Modificación de la carga. No es reposo absoluto: es ajustar volumen, superficie y tipo de actividad al nivel que la rodilla tolera sin dolor, y subir desde ahí.
  • Control del peso, cuando hay sobrepeso y artrosis.
  • Medicación. Analgésicos y antiinflamatorios para controlar los brotes de dolor, en pautas cortas y siempre como apoyo, no como tratamiento de fondo.
  • Plantillas personalizadas, cuando hay una alteración del apoyo que está sobrecargando la rodilla de forma sistemática.

Infiltraciones

Un escalón intermedio entre lo conservador y el quirófano, indicado cuando el dolor limita y no responde solo a la fisioterapia:

  • Ácido hialurónico. Mejora la viscosidad del líquido articular. Su indicación más clara es la artrosis de grado leve a moderado.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP). Se obtiene de la sangre del propio paciente y busca estimular la reparación del tejido. Es una opción en artrosis inicial y en algunas tendinopatías.
  • Corticoides. Muy eficaces para cortar un brote inflamatorio, pero de efecto limitado en el tiempo y con un número máximo de infiltraciones que conviene respetar.

Las opciones y sus indicaciones están detalladas en infiltraciones articulares.

Opciones quirúrgicas

  • Artroscopia de rodilla. Cirugía mínimamente invasiva para reparar o regularizar el menisco, reconstruir ligamentos y tratar lesiones del cartílago. Indicada en lesiones estructurales concretas: no está indicada como tratamiento de la artrosis sin lesión mecánica asociada. Sobre el postoperatorio, es útil saber qué es normal y qué no en el bloqueo de rodilla tras artroscopia.
  • Reconstrucción del ligamento cruzado anterior. Indicada sobre todo en pacientes jóvenes o activos con inestabilidad, y en quienes practican deportes de pivote.
  • Trasplante de menisco. Para pacientes jóvenes que han perdido gran parte del menisco y desarrollan dolor por sobrecarga del compartimento.
  • Osteotomía. Realineación del eje de la pierna para descargar el compartimento dañado. Permite retrasar años una prótesis en pacientes jóvenes con artrosis unicompartimental.
  • Prótesis de rodilla. La solución en la artrosis avanzada que limita la vida diaria. En Sport IT se realiza con cirugía asistida por el robot ROSA, que permite planificar y colocar el implante con precisión milimétrica adaptada a la anatomía de cada paciente; la evolución de esta técnica está explicada en cirugía robótica de rodilla con OptimiZe.

Cuánto tarda en recuperarse una rodilla

Los plazos orientativos, con la advertencia de que varían mucho según el paciente y la lesión concreta:

  • Dolor femoropatelar y sobrecargas: de 6 a 12 semanas con trabajo de fuerza bien planteado.
  • Tendinopatía rotuliana: de 3 a 6 meses. Es lenta, y acelerarla es la causa más común de recaída.
  • Rotura meniscal tratada de forma conservadora: de 6 a 12 semanas.
  • Meniscectomía artroscópica: vuelta a la actividad habitual en 4-6 semanas.
  • Sutura meniscal: más lenta que la anterior, de 4 a 6 meses, porque hay que proteger la reparación.
  • Reconstrucción del ligamento cruzado anterior: de 9 a 12 meses hasta el retorno al deporte de pivote, con criterios funcionales y no solo de calendario.
  • Prótesis de rodilla: vida diaria autónoma en 6-8 semanas; resultado consolidado a los 6-12 meses.

Para la vuelta a la carrera después de una lesión, el proceso por fases está desarrollado en cómo volver a correr después de una lesión de rodilla.

Prevención del dolor de rodilla

  • Trabajar la fuerza de cuádriceps, isquiotibiales y glúteo dos veces por semana. Es la medida más eficaz, y la más ignorada.
  • Progresar la carga poco a poco, sobre todo tras un parón. Los saltos bruscos de volumen explican una gran parte del dolor de rodilla del deportista amateur.
  • Mantener un peso saludable, por el efecto multiplicador de cada kilo sobre la articulación.
  • Cuidar el calzado y renovarlo cuando ha perdido la amortiguación.
  • Variar los estímulos: alternar impacto con bicicleta o natación reparte la carga.
  • Calentar antes de la actividad intensa y no dejar sin resolver las molestias que se repiten temporada tras temporada.

Preguntas frecuentes sobre el dolor de rodilla

¿Cuándo hay que ir al traumatólogo por dolor de rodilla?

Cuando el dolor persiste más de dos semanas pese a haber reducido la actividad, o antes si hay bloqueo articular, sensación de que la rodilla falla, hinchazón importante en las primeras horas tras un golpe, imposibilidad de apoyar la pierna, o dolor nocturno y en reposo. Una rodilla caliente y roja con fiebre es una urgencia y debe valorarse el mismo día.

¿Es mejor reposo o movimiento cuando duele la rodilla?

En la mayoría de los casos, movimiento adaptado. El reposo absoluto prolongado debilita el cuádriceps y rigidiza la articulación, lo que empeora el problema de fondo. Lo indicado es bajar la carga al nivel que no provoque dolor, mantener el trabajo de fuerza en lo que sí se tolera e ir progresando. El reposo estricto se reserva a lesiones agudas concretas y durante pocos días.

¿Hace falta una resonancia para saber qué tiene la rodilla?

No siempre. La historia clínica y la exploración física orientan el diagnóstico en la mayoría de los casos, y la radiografía suele bastar cuando se sospecha artrosis. La resonancia se pide cuando hay sospecha de lesión de menisco, ligamento o cartílago, o cuando el cuadro no evoluciona como se espera. Pedirla de entrada tiene un inconveniente real: encuentra hallazgos degenerativos frecuentes que no siempre explican el dolor.

¿Toda rotura de menisco se opera?

No. Muchas roturas, sobre todo las degenerativas en pacientes de más de 40 años, responden bien a fisioterapia y trabajo de fuerza, con resultados comparables a la cirugía a medio plazo. La artroscopia se indica cuando hay bloqueo mecánico, cuando la rotura es susceptible de sutura en un paciente joven, o cuando el tratamiento conservador bien hecho ha fracasado.

¿Correr desgasta las rodillas?

La evidencia disponible no respalda esa idea en corredores recreativos: la carrera moderada no se asocia a más artrosis de rodilla y podría incluso tener un efecto protector sobre el cartílago. Lo que sí lesiona es el aumento brusco de kilómetros, correr con déficits de fuerza sin corregir o hacerlo sobre una rodilla con una lesión previa no resuelta.

¿La artrosis de rodilla acaba siempre en prótesis?

No. Muchos pacientes controlan los síntomas durante años con ejercicio adaptado, control de peso y, cuando hace falta, infiltraciones. La prótesis se plantea cuando el dolor limita la vida diaria y el resto de opciones se ha agotado, no por el grado que aparece en una radiografía.

Este contenido es de carácter general y no sustituye la valoración de un especialista. Si tus síntomas persisten o se intensifican, te recomendamos pedir cita con nuestro equipo.

¿Te duele la rodilla desde hace semanas?

Si el dolor no cede, la rodilla se bloquea o notas que falla, una valoración presencial permite saber qué estructura está afectada y qué tratamiento tiene sentido en tu caso.

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Dr. Vicente López Pérez — Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, director médico de Sport IT. Jefe de sección de la Unidad de Rodilla del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol. Sport IT — Unidad de Medicina Deportiva, Hospital El Pilar, Barcelona.

Dr. Vicente López

Especialista en Medicina del Deporte, Traumatología y Cirugía Ortopédica | Más sobre el autor

El Dr. Vicente López es médico especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, con dedicación especial a la traumatología deportiva y al tratamiento de las patologías músculo-esqueléticas de la extremidad inferior mediante artroscopia.

Dr. Vicente López, traumatólogo deportivo

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